29 de julio. A 35 años de la creación de la Expoferia de Huajuapan pocos conocen su origen.
Es de sobra conocido que la fiesta más importante de los huajuapeños tiene una doble vertiente: la histórica, basada en el rompimiento del sitio impuesto por los realistas en 1812, el más largo de la Guerra de Independencia, y la religiosa, que gira en torno de la imagen del Señor de los Corazones, a quien el pueblo atribuye una intervención religiosa para el rompimiento del sitio.
Sin embargo, pocos saben que la feria de Huajuapan, que se ha convertido en una de las más importantes del estado, de alguna manera tuvo su origen en uno de los acontecimiento más dolorosos de la historia reciente de la ciudad: el sismo de 6.5 grados de intensidad en la escala de Richter, que el 24 de octubre de 1980 sacudió a la población y devastó la ciudad.
Pero de este suceso lamentable que cobró más de medio centenar de vidas humanas y dañó entre el 65 y el 80 por ciento de las viviendas, surgió una nueva ciudad que demostró la grandeza de su gente.
La prioridad del ayuntamiento que entró en funciones dos meses después, el 1 de enero de 1981, y que era presidido por Manuel Bautista Arias, fue levantar la ciudad de entre sus ruinas, reactivar su dañada economía, pero sobre todo motivar a sus habitantes, inyectarles los ánimos necesarios para emprender la ardua tarea de la reconstrucción.
En ese contexto, la regiduría e Educación y Promoción Humana, cuya titular era María de los Ángeles Abad Santibáñez, propuso la realización de la Primera Feria Regional Comercial, Cultural y Artesanal.
El Cabildo vio con buenos ojos el proyecto y encomendó la coordinación general a María de los Ángeles, a quien se sumaron Luis Guevara Camacho, Francisco Círigo Villagómez y Camilo Guerrero Guzmán, entre otras personas.
Después de visitar otras ciudades para conocer la manera en que se realizaban sus ferias, afinaron el proyecto y decidieron hacer algo distinto de lo que habían sido hasta entonces las fiestas del 23 de julio, las cuales se realizaban en el centro de la ciudad, se basaban en la instalación de puestos y juegos mecánicos alrededor del Parque Independencia, y en los eventos que realizaba la Hermandad del Señor de los Corazones.
Por principio de cuentas decidieron realizar esa primera feria fuera del centro, en el fraccionamiento Jardines del Sur, ocupando la explanada y el área de estacionamiento donde actualmente se ubican el juzgado y la oficina de correos, así como el predio donde se localizan las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad, y la manzana donde se ubican los restaurantes y donde funcionaba la tienda del IMSS.
Asimismo, giraron invitaciones a diversas empresas de la ciudad de Oaxaca y del estado de Puebla para que vinieran a exponer sus productos. De esta manera, por primera ocasión se tuvo un área de exposición integrada por 12 stands ubicados en una estructura metálica prefabricada que se consiguió para tal efecto, separados con madera y techados de lámina, además de las áreas para los comercios que habitualmente se instalaban en el centro, y los juegos mecánicos.
“En la primera ocasión se lograron cosas importantes como la instalación de un área de exposición en la cual estaba la automotriz Chrysler, había un stand con motocicletas, Fidepal que exponía artesanías y así la gente de Huajuapan participó, pero también el comercio, empresas de la ciudad de Oaxaca. La feria tuvo un cambio y dejó de ser una fiesta pueblerina para pasar a ser realmente una feria… Fue todo un éxito, con decirte que la Chrysler, que fue la empresa oaxaqueña automotriz que acudió a la feria de Huajuapan, en agradecimiento nos patrocinó para que hicieran una rifa de una camioneta; se realizó una muy buena relación comercial”, dijo.
En esa primera feria se contó también con una exposición agrícola y ganadera montada por Coplamar, un programa del Gobierno Federal, y por la entonces Secretaría de Agricultura y Recursos Hidráulicos (SARH), que se instaló en una enorme galera ubicada en el terreno que ocupa la CFE.
Por primera ocasión se integró un programa de actividades artísticas y culturales con la participación de grupos de la ciudad de Oaxaca, como la Banda del Estado que amenizó la ceremonia de inauguración, así como de grupos de teatro de la Universidad Veracruzana de Xalapa. También por primera vez se presentó la Guelaguetza completa en el foro del recinto ferial y se realizaron exposiciones plásticas como la de Tiburcio Ortiz, con sus esculturas de bronce.
Para amenizar las noches de feria se solicitó el apoyo de los grupos musicales que existían en esa época en Huajuapan, como el de los Hermanos Herrera, Los Astros, Polifonía 21 de los hermanos Trujano y Los Juvers, entre otros, los cuales actuaban de manera gratuita en el foro de la feria.
Las tres primeras ferias sirvieron también como escaparate para presentar el trabajo de los talleres artísticos pro Casa de la Cultura, que desde meses antes funcionaban en la explanada del derrumbado Palacio Municipal, entre cuatro palmeras, lo que pronto rindió frutos.
“Tres años después de esa primera feria se inauguró la casa de la cultura y se pudieron establecer intercambios culturales que le han dado renombre a la casa de la cultura”, dijo.
Uno de los eventos más exitosos de los talleres pro Casa de la Cultura fue el estreno de la obra “Los Malditos”, presentada por el taller de teatro bajo la dirección de don Juan Moreno Méndez, y que hilvanó más de una decena de presentaciones en diversas localidades de la región, e incluso en el foro de la Casa de la Cultura de Oaxaca.
Otra modalidad de las primeras ferias fue la manera de elegir a la Reina, para lo cual se adoptó el formato que se utilizaba en el certamen denominado entonces “Señorita México”, aunque en la primera se realizó la elección a través de un cómputo en el que participaron como candidatas una representante de Huajuapan, una de la ciudad de Oaxaca y otra de la ciudad de Puebla:
“Hubo reina desde la primera feria y hacíamos un concurso de belleza, centrándonos en los conocimientos de las jovencitas…En la primera feria sí fue más al estilo de Huajuapan porque requeriríamos recursos. En la primera feria Betty García Manzanares, Sonia Suarez y la jovencita Flores Cacho representaron a Puebla, Oaxaca y Huajuapan, compitieron recaudando fondos y con ese dinero se pudo comprar un camión de volteo que se necesitaba mucho en el municipio, decía ‘Betty, Mariana, Sonia’, las tres chicas que participaron en ese primer reinado. Fueron experiencias bonitas, además la ciudadanía de Huajuapan participo con mucho entusiasmo”, dijo.
Como dato curioso, en el cómputo para la elección de la Reina de la primera feria participó como candidata, representando a los huajuapeños radicados en Puebla, una jovencita que hoy es actriz de televisión y está casada con el actor Fernando Luján: Martha Mariana Castro. Curiosamente, no fue la triunfadora y tuvo que conformarse con el segundo lugar, pues la Reina en esa ocasión fue Beatriz García Manzanares.
En los certámenes de los dos años posteriores, ya con el nuevo formato, participaban jovencitas representantes de los barrios y colonias de la ciudad. El concurso contemplaba la exhibición en traje regional y de noche, espectáculo que tuvo gran aceptación, aunque no todos lo vieron con buenos ojos:
“No dejaba de haber críticas porque algunos ciudadanos decían que nosotros hacíamos fiesta cuando Huajuapan estaba en ruinas, pero era parte de lo que teníamos que hacer para motivar a la población y se pudiera realizar la reconstrucción. Creo que fue muy acertado porque se reconstruyó, además, a partir de esos años ha crecido muchísimo y podemos estar muy orgullosos de nuestra tierra”, dijo.
Pero las críticas no desanimaron a los organizadores de las primeras ferias, quienes eran motivados por el deseo de contribuir a que Huajuapan superara los estragos del sismo de 1980, como lo recuerda María de los Ángeles Abad a la distancia de los años.
“Huajuapan era bastante chico; la gente que gobernaba la ciudad éramos todos huajuapeños, habíamos sido electos en una forma especial porque la gente se volcó a votar el día de la elección y nosotros nos sentíamos con mucho compromiso y lo que queríamos era que se reconstruyera, creciera y se quitaran las cicatrices del sismo, y que fuera una población alegre, y que viera el futuro y no se clavara en las ruinas”, dijo.
Para la segunda feria obtuvieron el apoyo del Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Turismo con publicidad, spots, carteles, y a partir de ahí la feria se ha publicitado en radio y televisión; incluso, en el presente año una marca de cerveza lanzó una edición especial de uno de sus productos con motivo de la Expoferia.
Tres décadas y media después de aquella primera feria que en su momento muchos tacharon de “sueño guajiro” y de la que auguraron un rotundo fracaso al considerar que la gente no acudiría a un recinto ubicado fuera del corazón de la ciudad, la feria de Huajuapan ha ido creciendo año con año y es un referente para otras que se realizan en la entidad:
“No podría asegurar, pero creo sirvió de modelo para muchas otras poblaciones, que empezaron a hacer ferias, y la verdad es que la feria de Huajuapan es anterior a la Tuxtepec, el Istmo. Sí, abrió brecha y puso el modelo de cómo se tenía que hacer una feria, y no es que nosotros la hayamos inventado, lo que pasa es que buscábamos información, hablábamos con gente que nos ayudara y nos guiaran por dónde. Una de las ferias que nosotros vistamos para ver cómo se desarrollaba fue la de Huamantla, Tlaxcala, también nos dio mucha orientación y así pudimos sacar un modelo para Huajuapan que creo que en su mayor parte se ha seguido y ha habido modificaciones que han sido buenas”, dijo.
Con los cambios de autoridades municipales el concepto original de la feria se fue modificando, pues cada administración le fue imprimiendo su sello particular. Incluso, durante la 1986-1989 que presidió Baruc Alavez Mendoza, la feria se ubicó nuevamente alrededor del Parque Independencia, abarcando también la calle José López Alavés y parte de Madero.
En la 1989-1992, que presidió Fidel Arámburo García tras la muerte de Luis Guevara Camacho, la feria se ubicó en el antiguo vivero de Coplamar, un terreno localizado sobre la Carretera Internacional, frente a las instalaciones del Instituto Nacional Electoral (INE).
En 1993, el primer año de la administración de Javier Mendoza Aroche (1993-1995) la feria se ubicó en los terrenos localizados atrás del mercado Zaragoza, pero posteriormente se instaló en las calles del barrio de Guadalupe.
No fue sino hasta 1996, en la primera administración presidida por Luis de Guadalupe Martínez Ramírez, cuando se ubicó en el actual recinto, en la colonia Aviación.
A 35 años de distancia, María de los Ángeles Abad reconoce que la feria de Huajuapan ha crecido y ha evolucionado en relación con la de 1981, y aunque considera que los cambios son positivos, considera que hay cosas que se deben conservar:
“Yo pediría que siempre sea de una forma ordenada para que las familias tengan garantizado su derecho de esparcimiento, que se haga la proyección cultural de Huajuapan como se tiene que hacer, que sirva para que el comercio crezca y las empresas puedan tener mejores ingresos, y que la ciudad siga creciendo porque está destinada a crecer, y ojala lo haga en una forma muy ordenada, y creo que los huajuapeños debemos colaborar para que esto sea así “, dijo.
Con sus cambios de ubicación, con los conceptos diferentes que se le han impreso, con sus altibajos, la feria de Huajuapan se ha consolidado como una de las mejores del estado, adquiriendo dimensiones y una trascendencia que ni sus creadores imaginaron (Continuará).
– Denise Luengas

Leave feedback about this