
12 de agosto. La falta de medicamentos, insumos, material de curación y la mejora de la infraestructura en materia de salud, sigue siendo un reto para el Gobierno de México, con el objetivo de garantizar una atención de calidad a favor de la población.
Y es que el tema de salud ha sido un dolor de cabeza para los gobiernos, si bien en su momento se puso en marcha el “Seguro Popular” cuyo objetivo era atender a la población que carecía de un beneficio en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) por no estar afiliado a esa institución, cuando menos lograba atender en lo básico a los sectores más vulnerables, el cual desapareció en la administración pasada por “corrupción” y cuyo compromiso fue ofrecer una atención de calidad de primer mundo como Dinamarca, sólo quedo en eso, en palabras y engaños a los mexicanos.
La situación es grave ya que con el colapso del sector salud, en el déficit de médicos y especialistas, así como hospitales, lo que ha crecido con base a informes oficiales son consultorios populares o clínicas y hospitales particulares quienes acaparan a la población que requiere de atención médica a un costo muy alto.
De poco o nada sirve, sí el Gobierno le sigue apostando a otorgar dadivas a diversos sectores de la población con los programas “Bienestar”, sí estos tienen como destino el ser utilizados para gastos médicos u otras necesidades prioritarias, y no para mejorar su calidad de vida, todo porque tenemos un sistema de salud reumático antes y después del cambio prometido en ese rubro.
Lejos de señalamientos, ataques o injurias, quienes gobiernan deben dejar de engañar a la sociedad y darse una vuelta a los hospitales públicos para que conozcan la realidad existente y no solamente emanan la responsabilidad argumentando supuestos ataques de la prensa o de los conservadores y vendepatrias esto para defender lo indefendible.
La sociedad requiere de acciones contundentes no de discursos con el aplauso fácil, se necesta que los impuestos de los mexicanos sean bien invertidos y que los proyectos funcionen y no sean elefantes blancos como los hospitales que se dejaron abandonados en la Mixteca por gobiernos priistas o por la megafarmacia creada en la administración pasada la cual ha sido un rotundo fracaso para resarcir el desabasto de medicamentos e insumos existentes en el país.
El anuncio realizado en días pasados por el gobernador Salomón Jara Cruz relativo a la inversión de tres mil millones de pesos que hará el Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum en la entidad para mejorar la red hospitalaria, además de sustituir el Hospital General “Pilar Sánchez Villavicencio”, no debe ser un engaño más de los gobernantes.
Basta recordar las veces que acudió a Huajuapan el exgobernador Gabino Cué Monteagudo, así como el utilizar esa bandera por el exmandatario Alejandro Murat Hinojosa y generar el compromiso en su momento del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quienes aseguraron la construcción del hospital, del cual hasta este momento no hay ningún ladrillo y ahora peor ni un espacio para su construcción.
Es momento que la presidenta Sheinbaum quien está enfrentando la terrible realidad con que le dejaron el país, con la visión que ha generado hasta el momento a favor de la Mixteca y el país, enfoque las directrices para demostrar que la primera mujer presidenta tiene palabra a diferencia de sus antecesores para concretar la construcción del hospital y esto mejore la atención en materia de salud a favor de la población que confía en un cambio y ahora sí en una verdadera transformación.
La sociedad no quiere una atención de nivel de calidad como Dinamarca, que de ser así, sería lo mejor, hoy lo que exige es una atención de buena calidad, se tenga el personal médico, especialistas, medicamentos, insumos e infraestructura que permita garantizar un tratamiento a sus padecimientos en el sector salud del Gobierno. Es tiempo que se pase de las palabras a los hechos y ahora si en el caso de la sustitución del Hospital de Huajuapan se diga, la tercera es la vencida.

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