Editorial Huajuapan Noticias

EDITORIAL. El tiempo es oro

SRI-8

26 de febrero. La aplicación de la vacuna contra la Covid-19 en nuestro país ha sacado a flote una vez más las deficiencias que existen en nuestro sistema de salud.

La distribución y aplicación de las vacunas se han caracterizado por la falta de planeación y la desorganización, lo que nos ubica a años luz de distancia de lo que está ocurriendo en otros países, no sólo de los considerados de primer mundo, sino incluso de algunos con características similares al nuestro.

El ritmo al que ha marchado el proceso de vacunación hace temer que difícilmente se podrán alcanzar las metas en los tiempos anunciados por el presidente de la República.

Pero no sólo se trata del número de vacunas que se han aplicado, sino también de los tropiezos que se han tenido desde que inició su aplicación.

En un primer momento se estableció un sistema de registro en una plataforma que en muy pronto quedó rebasado, y tardó varios días en estabilizarse. Sin embargo, al iniciar la aplicación de la vacuna a los adultos mayores se ignoró la mencionada plataforma, lo que se tradujo en desorganización y caos.

Por otra parte, la decisión de iniciar la aplicación en los municipios marginados y no en las ciudades que presentan las cifras más altas de contagios y de muertes ha sido ampliamente cuestionada por especialistas en el tema, quienes han señalado que lo más urgente es atacar los puntos de mayor incidencia de la enfermedad.

La falta de planeación y la improvisación se han evidenciado porque mientras en algunos lugares, principalmente las grandes ciudades, se han generado tumultos y protestas porque las vacunas han sido insuficientes, en los municipios pequeños ha sobrado un número importante de vacunas, lo que ha obligado a tener que aplicarlas a personas provenientes de otros municipios, e incluso de otras entidades.

Esta situación se vivió en algunos municipios de la Mixteca Poblana, principalmente en Chila y Petlalcingo, donde en los últimos días se tuvo que aplicar la vacuna a muchas personas provenientes del estado de Oaxaca; tan sólo en Petlalcingo, el sábado 20 se aplicaron aproximadamente 350, la mayoría a personas de Huajuapan de León.

Esta situación evidencia que no se contaba con información precisa sobre el número de dosis requeridas, sin dejar de lado que algunos adultos mayores no acudieron a vacunarse, por causa de la desinformación que se ha generado al respecto.

En el caso de Huajuapan, se había anunciado que esta semana se empezaría a aplicar la vacuna a los adultos mayores, lo cual no ocurrió, por lo que los adultos mayores se preguntan “¿Hasta cuándo nos tocará?”; pero no sólo eso: también se preguntan si las vacunas alcanzarán para todas las personas de la tercera edad.

El panorama parece bastante sombrío e incierto, y la espera se antoja larga. Mientras las vacunas no llegan, el virus causante de la enfermedad se sigue propagando de manera acelerada, dejando su estela de dolor y muerte.

Urge que las autoridades encargadas del programa de vacunación revisen la estrategia que han utilizado hasta hoy y que no ha tenido ni pies ni cabeza, que reconozcan los errores y rectifiquen el camino porque los retrasos se traducen en más contagios y pérdida de vidas humanas.

A los ciudadanos nos corresponde actuar de manera responsable y acudir al llamado cuando toque nuestro turno de recibir la vacuna, porque al hacerlo no sólo nos estaremos protegiendo nosotros, sino también estaremos protegiendo a nuestros seres queridos.

Actuar responsablemente implica también no hacer eco de versiones sin fundamento orientadas a desalentar la vacunación; estas actitudes son francamente criminales.

El tiempo apremia; las vacunas representan la esperanza de que el número de contagios y de muertes por causa de la Covid se reduzcan de manera paulatina, y de que salgamos más pronto de esta pesadilla en la que estamos inmersos desde hace casi un año.

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