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Karla, un testimonio de valor y fe

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22 de octubre. ¿Qué pasa por la mente de una mujer cuando un día cualquiera le dicen que tiene cáncer de mama? Karla, una ama de casa de 37 años de edad, madre de 3 hijos, se enfrentó de pronto a esa realidad que cambió su vida de manera radical. Un médico le dio la noticia de una forma cruda y directa y ella empezó a vivir una auténtica pesadilla.

“Estás muy grave. Yo dije ¿Grave de qué? ¿Qué tengo? Tienes cáncer de mama… y empezó a analizar… te quito la mitad del seno, te puedo quitar todo… y pues… ¡quedas en shock cinco minutos!. Yo me acuerdo que le dije ‘espéreme porque no le estoy escuchando lo que me está diciendo’. ‘¿Con quién vienes, vienes sola? Le dije, ‘no, mi esposo está alá afuera’. ‘Pásalo’. Y ya cuando le dijo ‘sabes qué, está muy grave, necesito operarla, urge que yo la opere’. ‘¿Pues qué tiene?’ ‘Tiene cáncer de mama, necesito operarla, o le quito todo el seno o le quito la mitad’. Yo estaba sentada y le dije, ‘se va a ir todo, yo quiero que me lo quite todo’ ‘¿Segura de lo que estás pidiendo?’. Le dije ‘si, porque no quiero que se vaya a ir para otro lado’… yo no sé de lo que estoy hablando, pero ya me dio miedo’

La Organización Mundial de la Salud considera al cáncer de mama como una de las principales causas de muerte en el mundo. En 2011 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó un estudio que revela que 30 de cada 100 mujeres de 20 años o más padecen cáncer de mama. Pero una cosa es la estadística y otra vivir la pesadilla que Karla tuvo que enfrentar.

A diferencia de muchas mujeres que ante una noticia de esta naturaleza se abaten y caen en la depresión, Karla se decidió a iniciar una batalla contra el cáncer. En primer lugar tuvo que aceptar que padecía la enfermedad, lo que no fue sencillo; tampoco fue fácil encontrar la forma de comunicar la noticia a sus familiares, el desgaste emocional y económico para la familia, pero sobre todo, el tener que enfrentar el rechazo de la gente, y principalmente de las mujeres.

“Yo creo que aquí lo duro fue cómo le dices a tu gente. Yo me quedé pensando cómo le digo a mi madre que tengo cáncer… o a mis hijos, porque nosotros ya lo sabíamos, lo íbamos meditando, en ese momento no se habló, no dijimos nada, nos vinimos caminando pensando en qué estaba pasando, o que esto era una pesadilla, la verdad, porque si se vuelva así medio feo”

untitled Karla refiere que el primer indicio de la enfermedad lo tuvo un día en que se dio cuenta de que empezó a crecerle una bolita en el seno derecho, pero no le dio importancia. Finalmente, y por insistencia de su madre, acudió al médico. Recuerda que en un hospital público de esta ciudad, recibió un trato inadecuado, pero en cambio encontró comprensión y un trato humano en otros doctores, entre ellos un internista, a quien le dijo que estaba dispuesta a enfrentar todo lo que fuese necesario para salir adelante.

“¿Sabe qué? Yo ya sé que tengo cáncer de mama, vengo a que me diga qué vamos a hacer, yo quiero vivir, quiero salir adelante, yo tengo una familia, tengo hijos, tengo por quien salir adelante. Me dijo que me podía dar un pase a Oaxaca o te mando a México, al Hospital de la Mujer, porque allí trabajaba su esposa y ella me podía apoyar. Le dije a mi esposo que me habían dado un pase para México y ese mismo día me fui en la noche, y al otro día ya estaba yo en el hospital”.

Karla tuvo que aceptar que la única posibilidad de vencer a la enfermedad consistía en ser sometida a una operación para que le extirpara un seno.

“Todo fue demasiado rápido que la verdad ni tiempo tuve de pensar ‘cómo voy a quedar, qué va a pasar, qué voy a hacer’. Honestamente me ‘aventé’, dije ‘lo que me digan los doctores yo lo voy a hacer, sin repelar, sin gritonear, sin nada’. Creo que si lo hubiera pensado no lo hubiera hecho”.

A partir de ese momento su vida cambió, pero también la vida de su familia.

“Creo que es mejor estar vivo y adaptarle a los cambios que la enfermedad te deja. Ya no puedes hacer muchas cosas, ya no puedes comer, tienes que cambiar tu forma de vida, ahora ya es más tranquila, los hijos se ponen en tu lugar y terminan siendo tus enfermeros, tu marido termina bañándote y atendiéndote las 24 horas del día. Mi familia como que se volvió un muégano”

Pero no fueron los únicos cambios: además de la tragedia de haber perdido una parte importante de su cuerpo, Karla tuvo que hacer frente al rechazo de muchas personas; y sus hijos también padecieron las consecuencias de una enfermedad que cada año provoca la muerte de muchas mujeres en México y en el mundo”. De ello hablaremos mañana, en la segunda parte de este testimonial de Karla, una mujer que libró la batalla contra el cáncer de mama y salió victoriosa.

Denise Luengas

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