
01 de oct 2025. Los actos de corrupción de funcionarios de gobiernos emanados de los partidos Revolucionario Institutional (PRI) y Acción Nacional (PAN), siendo alguno de los más visibles Raúl Salinas de Gortarí y Genaro García Luna, a quienes se les aplicó la ley y cuyas acciones fueron y siguen siendo utilizadas como armas políticas para enmarcar la corrupción del pasado, ahora parece ser que quienes impulsaron la ley para castigar esos hechos están en la misma o peor situación que aquellos.
El caso más visible, el del hermano moral del expresidente Andrés Manuel López Obrador y actual coordinador de la bancada de Morena en el Senado, Adán Augusto López Hernández, a quien se le vincula con la creación del grupo delictivo “La Barredora” brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), además de recibir al menos 79 millones de pesos en transferencias por “prestación de servicios” a empresas, una de ellas catalogada por el Servicio de Administración Tributaria (SAT), como “fantasma”, parece ser que ha alcanzado la cima de corrupción en el poderoso Secretaría de Gobernación del sexenio pasado.
Con el expediente penal de la Fiscalía General de la República (FGR) y filtraciones con datos oficiales, los cuáles llegaron hasta Palacio Nacional, en la mañanera la presidenta Claudia Sheinbaum, hizo cimbrar al senador tabasqueño, quien tras la petición de la mandataria federal en solicitar a López Hernández explique las acusaciones, por fin Adán Augusto le bajó cinco rayitas a su soberbia y arrogancia para declarar en conferencia de prensa que el dinero transferido fue “legal” y no es culpable de las acciones de Hernán B. R. alias “El Abuelo”, a quien nombró como secretario de Seguridad en Tabasco a la par que lidereaba a la “barredora”.
Sus declaraciones lejos de aclarar la situación metio más ruido y más dudas, ya que sí bien aceptó que existe el expediente penal en la FGR, por otra parte, dejó ver su enojo contra los responsables de filtrar la información a los medios de comunicación, dejando la frase “ahora resulta que el pato mayor le tira a las escopetas”.
La pregunta es saber quien es el pato mayor, será acaso la presidenta Sheinbaum quien se brincó las trancas y ya no respeta, mucho menos pide opinión al expresidente López Obrador, para no atacar a sus amigos, o será que el fuego amigo existente entre Morena es de a deberás y el objetivo es acabar con la corrupción sea quien sea, o a caso todo esto es el arranque oficial para el 2030 y dejar fuera a quienes estorban en el camino de la planeación presidencial, o será acaso la presión de los Estados Unidos para acabar con los cárteles de la droga.
A un año de la llegada al poder de la presidenta Claudia Sheinbaum, parece que se le acabo la suerte a Adán Augusto, porque desde Palacio Nacional ya no tiene el respaldo y el poder que tenía con López Obrador y pareciera que poco a poco se queda solo, ya que en las cúpulas del poder se dice que el expresidente no aceptó en su rancho de Palenque al Senador, esto entre líneas deja ver que poco a poco López Hernández acabará por hundirse si pierde la confianza del oriundo de Macuspana.
En tanto que el resto de líderes de Morena, parece ser que aún cobijan a Adán Augusto, más a fuerzas que ganas.
Hoy están en el poder quienes cambiaron la ley para castigar a los corruptos, dentro de ellos el senador Adán Augusto, quien impulsó el “terrorismo fiscal”, para sancionar con cárcel a los evasores de impuestos, la ley que ellos mismos crearon deben ponerla en marcha, aún más con el Poder Judicial a modo, de lo contrario otra vez como en el pasado al pueblo bueno y sabio “pan y circo”, y a los amigos impunidad, ya que ahí la ley no aplica.
Lo que se ha destapado a nivel nacional es uno de los momentos de mayor crisis en el poder y en Morena, donde los delitos que se señalan son con base a investigación del oficialismo contra morenistas, en tanto que el pueblo y la oposición solo son observadores del encontronazo por el poder, lejos han quedado los periodistas “chayoteros”, los medios conservadores, los políticos machuchones, corruptos y fanfarrones, ya que el pleito es legal y político entre Morena contra Morena.
En estos últimos días el Gabinete de Seguridad de la presidenta Sheinbaum ha destapado actos de corrupción como el huachicol fiscal, donde hasta la Secretaría de Marina está involucrada e incluso los hijos del expresidente López Obrador, además de la desarticulación de la “barredora” solo por mencionar los más emblemáticos, con expedientes, investigaciones y datos oficiales, por ello es necesario preguntar sí se acabará con la corrupción y lo que no se barrió bien de las escaleras alcanzará la cima del poder.
O en este entrampado obtendrá beneficios el pato que está tirando a las escopetas, o peor aún se aplicará lo que en su momento exclamó el expresidente, “no me vengan que la ley es la ley”, o confiar en lo que apenas reafirmó la presidenta que se actuará de manera legal caiga quien caiga porque la “ley es la ley”. Al tiempo.

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