Gerardo Cruz
12 de abril. Falta de cariño, amor, aunado a la violencia que existía en el interior de su hogar dejó graves daños a José, un niño abandonado por sus padres quien fue acobijado en la casa hogar ALFA, a los 10 años de edad, donde han pasado 12 largos años de aquel día cuando su madre lo dejo en este lugar, mismo que se ha convertido en su verdadera familia hasta el día de hoy.
José dijo que su llegada a este lugar fue una bendición, después de estar viviendo sus primeros años en violencia y odio, él cual es originario del Estado de Michoacán, pero ahora dijo sentirse Huajuapeño.
Con la mirada seria dijo que cuando estaba con su madre, tenía que ser responsable de su hermanita menor, sin embargo, sus esfuerzos por salir a trabajar le costaban golpes y regaños por escaparse sin permiso de su casa.
Mencionó que actualmente su hermanita se encuentra en la casa hogar ALFA, mientras que el resto de hermanas no las conoce por que fueron abandonados en diferentes lugares por su madre.
“Cuando llegue a este lugar tenía 10 años, vengo de una familia que no pudo darme lo que tengo ahorita, por lo cual ahora si tengo una familia, se trabajar albañilería para ayudar a mi familia, uno de mis recuerdos más bonitos y que nunca lo voy a olvidar es cuando me abrieron las puertas de esta casa”, explicó.
Alfredo Cruz Delgadillo, presidente fundador de Alcance a la Familia (ALFA), señaló que a 12 años de la creación de esta casa hogar han pasado por este lugar 116 niños y niñas abandonadas, de los cuales en la actualidad tienen 31, siendo 25 de manera definitiva, y el resto ha sido o está en proceso de entrega a sus padres conforme a lo estipulado por la ley.
Manifestó que de las historias de los niños y niñas que han llegado a la casa hogar, son por abandono y violencia intrafamiliar principalmente, seguido por niños con discapacidad.
Explicó que el primer niño que llegó a formar la casa hogar es Marcelo, quien contaba con 10 años de edad y actualmente continúa, el cual fue entregado por sus padres por tener paraplejia, donde al llegar los médicos le diagnosticaron dos años más de vida por su problema, sin embargo, por los esfuerzos realizado por todos los involucrados y por las ganas de vivir de este niño ahora él es el ejemplo para muchos y el hermano mayor de los 31 niños de esta casa.
Mientras que la niña con menos estancia en este lugar cuenta apenas con 2 meses, la cual fue entregada por su joven madre por ser el producto de un embarazo no deseado, quién la abandonó el 14 de febrero de este año, un día después de su nacimiento, donde llegó con bajo peso, pero tras llevarla con un pediatra y los cuidados, así como el amor de todos ahora es una niña fuerte, la cual lleva por nombre VIDA.
“Para muchos padres es difícil enfrentar la realidad de sus vidas, aún más cuando sus hijos nacen con discapacidad, donde esto lo tratan de complicar con la economía, sabiendo que el dinero no lo es todo ya que si se tiene cariño, respeto y amor en el hogar, la familia enfrentará estos retos”, dijo.
Cruz Delgadillo, dijo que de los 116 niños que han estado en casa ALFA, la violencia intrafamiliar y la falta de valores por parte de familiares de los menores le han dejado marcado parte de su vida, ya que 20 menores entre niños y niñas fueron abusados sexualmente, cuando tenían de uno a 6 años de edad, la gran mayoría lo ha superado, sin embargo, las secuelas les ha provocado tener miedo al momento de acercarse al género masculino por ser un hombre el que las violó.
“Ante esto es importante inculcar una educación y valores a los niños desde pequeños para que sepan respetar al sexo opuesto cuando sean jóvenes, además de que los padres enseñen a sus hijos a ser responsables de sus actos y no tomen cartas en el asunto cuando el niño o niña se les salió de control”, enfatizó.
Marcelo Ramírez Reyes, primer niño que formó parte de la casa ALFA, originario de Cerro Pájaro en la región triqui, comentó que a los 10 años de edad cayó de un árbol, que le provocó severas lesiones en su columna, dejándolo inmóvil de la parte del abdomen hacia abajo, señaló que esto no es obstáculo para vivir la vida a plenitud.
Dijo que su vida cambió al estar en casa ALFA, después de ser abandonado por sus padres y recibido con cariño en este lugar, donde ha aprendido a valorarse, respetarse y mostrar gratitud, así mismo respeto a los demás integrantes de esta gran familia.
Con emoción contó que a pesar de estar en una silla de rueda, realiza deportes siendo su favorito el basquetbol, que sigue jugando y disfrutando, pero además tiene la posición de portero en el equipo de fútbol, mientras que en el béisbol es bateador y corredor.
“Los problemas familiares o personales no nos deben poner triste, ya que estos son la esperanza o la forma de querer vivir y enfrentar la vida ya que esta siempre nos da una segunda oportunidad y hay que saber aprovecharla al máximo”, aseveró.
El abandono de los niños es un tema latente en la sociedad donde la falta de valores y la responsabilidad de los padres dejan en el desamparo a los niños, aún más cuando los infantes nacen con discapacidad, pero con espíritus superiores en cuerpos limitados, los cuales vienen llenos de virtudes, unión, fe, esperanza para iluminar a los hogares, sin embargo los padres rehuyen a su responsabilidad.

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