
05 de mayo. La licencia otorgada por el Congreso de Sinaloa a Rubén Rocha Moya, quien ahora tras dejar la gubernatura de esa entidad por los señalamientos de Estados Unidos de sus nexos con el Cártel de Sinaloa, ha provocado una fisura en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y en Palacio Nacional, donde hoy más que nunca la presidenta Claudia Sheinbaum tiene en sus manos el seguir con el legado del expresidente Andrés Manuel López Obrador o de una vez por todas quitarse ese peso y actuar conforme lo mandate ella.
La intromisión de Estados Unidos en México no es nueva, basta solo recordar el proceso que se inició desde ese pais contra Genaro García Luna, quien es acusado formalmente de tener nexos con el crimen organizado en los periodos del PAN en el poder, principalmente del expresidente Felipe Calderón.
Las acusaciones vertidas por Estados Unidos contra García Luna que finalmente fue condenado a cadena perpetúa, en su momento y hasta la actualidad han sido utilizadas por el Gobierno y por Morena, cómo una bandera política de la corrupción y colusión que tenían los gobiernos panistas con el crimen organizado, pero hoy con la acusación a Rocha Moya, uno de los suyos, esto ya no gusta y exige pruebas, las cuáles no las exigió en su momento contra García Luna que al final sabemos fue sentenciado por ese país y no por México.
Lo que originado desde Estados Unidos, ha provocado una hondonada de dimes y diretes entre el oficialismo y la oposición, sobre todo en la defensa de la soberanía, pero por otra parte en la entrega de esa soberanía al crimen organizado.
Los dos temas son cuestionables desde el punto de vista de cada partido político o ciudadano, y claro tanto uno como el otro tienen relevancia jurídica y política así que se tiene que actuar en ambos, pero parece ser que esos temas serán resueltos al estilo del gobierno de Donadl Trump.
Hoy la presidenta Sheinbaum está en una encrucijada aunque se trate de disfrazar que no pasa y no pasará nada, ya que por un lado se ha exhibido el control del crimen organizado en las pasadas elecciones de Sinaloa donde con su apoyo se llevó al triunfo a Rocha Moya y a distintos políticos hoy señalados de sus nexos con el Cártel de Sinaloa y esto a su vez lograr un narco-estado, claro esto no gustará al oficialismo y sus aplaudidores.
De lo que se vive en la agendia política en estos días, parece ser que quien saldrá menos golpeado o mayor librado, son los políticos quienes buscan un puesto de elección popular para 2027, ya que tanto de uno como de otro lado, como en el pasado con esto obtendrán raja política para su molino y para alcanzar votos que permitan obtener el triunfo a los cargos que aspiren.
Esto pone más interesante la jugada con miras al 2027, ya que sí la presidenta o Morena no hacen un deslinde como parece va hacía allá con el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, esto traerá consecuencias no por parte de la oposición sino de Estados Unidos, aún más por estar en la antesala del análisis del T-MEC.
Como dato, todo esto empezó a surgir con el secuestro de el “Mayo” Zambada por el hijo del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, y que hoy es aprovechado a favor del Gobierno de Donald Trump.
Por tal razón, la presidenta Sheinbaum tiene dos opciones, y parece ser que los otros datos se le están cerrando, ya que hoy es tiempo de definiciones antes que siga más presión de Estados Unidos, o se quita el legado del expresidente López Obrador o asume las responsabilidades con Estados Unidos en lo que parece que Donald Trump tiene la delantera.
Todo esto se resume en una sola frase: Te quedás con melón o con sandia. Al tiempo.

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