Editorial

El Editorial: “Estábamos mejor cuando estábamos peor”. 

29 de julio. La seguridad al momento de circular en diversas vías de comunicación en el país tal pareciera que sigue siendo el lado flaco de los gobiernos ya sea del pasado o el presente, para muestra lo ocurrido en el inicio de esta semana con bloqueos en diversas autopistas del estado de Puebla, donde transportistas exigieron al Gobierno federal el regreso de la Policía Federal.

Lo que ocurre día con día denunciado a través de los integrantes de la Alianza Mexicana de Organizaciones de Transportistas (Amotact), quienes por años han recorrido las carreteras deja ver que poco o nada ha cambiado en materia de seguridad y que la eliminación de la Policía Federal y la creación de la Guardia Nacional (GN), pareciera que solo fue un paso más en el proceso de militarización del país, incluyendo así este aspecto tan importante de la seguridad.

La Amotac no es la única que ha denunciado y exigido acciones en las vías de comunicación, también se han sumado la Cámara Nacional de Comercios, Servicios y Turismo (Canaco-Servitur), además de otros sectores empresariales o comerciales, sin dejar de lado la ciudadanía quienes se suman al llamado de garantizar la libre circulación en las carreteras de la Mixteca y el país.

Sí en el pasado se decía que los elementos de la Policía Federal de Caminos “tranzaban” o pedían “mochadas” a los automovilistas o transportistas, hoy la denuncia es que la GN está coludida con la delincuencia lo que es más grave ya que los hechos delictivos son solapados o respaldados por los elementos que deberían garantizar la seguridad en el país.

Lo señalado por quienes utilizan de manera cotidiana las vías de comunicación debe ser escuchado por los gobiernos, pero no solo escuchar, sino también atender, intervenir y por qué no, ya comprobado el fracaso de la estrategia de seguridad pasada de “abrazos y no balazos” generar una nueva  para evitar que la delincuencia se siga apoderando del control de las vías de comunicación, que sean las fuerzas del orden quienes retomen sus funciones para la cual fueron creadas y se concrete la frase tan trillada, “no somos más de lo mismo”,  que esto haga eco en el país ya que sí la percepción de la sociedad es que estábamos mejor en el pasado cuando, según la narrativa oficial, estábamos peor, es grave.

Hoy los funcionarios federales, estatales, municipales, así como diputados locales o federales, lejos de acusar al pasado, desde el ámbito de sus competencias deben hacer frente a la realidad y no salir con “otros datos” o con ataques de la prensa por lo que aqueja día con día a quien utiliza las vías de comunicación, quienes lejos de sentirse seguros con la GN,  al menos en el sector transportista, están con el Jesús en la boca para evitar ser víctimas de la delincuencia uniformada.

Se requieren de acciones urgentes, que se deje de lado el discurso, ya no es tiempo de acusar al pasado o mucho menos culpar a la oposición o a la prensa de la realidad que ocurre en el país, es momento que nuestros gobernantes hagan caso al pueblo, a ese pueblo sabio y bueno que dicen defender y de una vez por todas hagan valer el Gobierno cuya facultad y proridad es poner orden y tener el control en materia de seguridad en los espacios públicos, aún más teniendo el presupuesto, personal y herramientas tecnológicas a su favor para hacer frente a la delincuencia.

Sí bien no es momento de retroceder, también es necesario que desde Palacio Nacional se instruya a realizar una limpia en las corporaciones de seguridad, tal y como se barren las escaleras de arriba hacia abajo, de lo contrario se corre el riesgo que quien gobierna siga siendo aliado de los grupos delictivos que afectan, dañan y enlutan a las familias mexicanas.

La sociedad le apuesta a que el Gobierno no debe ser doblegado por la delincuencia, por ello cada quien en el ámbito de sus responsabilidades debemos contribuir a generar acciones que permitan seguir teniendo un país libre, no se le debe apostar al regreso del pasado pues por lo prometido, el presente debería ser mucho mejor, pero por los hechos tal parece que “ estábamos mejor cuando estábamos peor”.

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