Edwin García
29 de julio. El párroco del Sagrario Diocesano y encargado de los Medios de Comunicación en la Diócesis de Huajuapan, Porfirio Franco Ortiz, catalogó de detestables los extremos a los que ha llegado la delincuencia y urgió a las autoridades a frenar la ola de violencia que vive el Estado, tras el asesinato del sacerdote Carlos Salvador Worto, del templo Nuestra Señora de la Luz en la capital oaxaqueña.
Consideró que los ladrones han perdido el respeto a las instituciones y que los sacerdotes son presa fácil debido a que la mayor parte del tiempo permanecen solos en sus parroquias o sus oficinas.
Señaló que la pobreza, la crisis económica y la desintegración familiar han contribuido para que los índices de corrupción lleguen al extremo de asesinar a personas inocentes por robarles sus pertenencias.
“Es un índice de cómo la sociedad ha llegado a extremos de corrupción y la violencia que va en incremento cada día, es alarmante que las personas que necesitan de respeto, tanto eclesiásticos como civiles, no escapan de la inseguridad que estamos viviendo”.
Dijo que en los últimos años la Iglesia ha sido víctima de robo común y también de arte sacro sin que las autoridades les brinden atención especial ó den seguimiento a los casos, sobre todo en la región Mixteca, donde las 72 parroquias distribuidas en 760 comunidades han sido víctimas en mayor o menor medida de la delincuencia.

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