Abril Valdez/Enpunto
Primera parte
15 de agosto. Los comerciantes integrantes de la familia “N” podrían convertirse en héroes, pero no por voluntad sino obligados por la mala actuación de las autoridades y porque la delincuencia los orilló a hacerse justicia por propia mano, víctimas del robo de dos camiones de volteo, que juntos suman una inversión de más de un millón de pesos.
La primera ocasión en 2007 disfrazada como robo simple, por el que incluso ofrecieron a la autoridad cien mil pesos para la recuperación del vehículo y la última, el pasado 24 de julio de 2009, a manos de la banda de mujeres cuyo “modus operandi” es drogar a sus víctimas, para luego despojarlas de sus automotores.
En la Subprocuraduría Regional del la Mixteca, hay tres casos documentados al respecto en los legajos de investigación números 472, 544 y 519, todos de julio de este año, en donde incluso hay un retrato hablado de una de las integrantes de la banda.
Son las 9:00 de la noche del 5 de agosto y los entrevistados piden mantener su nombre en el anonimato, no quieren arriesgar su investigación, tienen fotografías de las que pudieran ser las presuntas responsables, saben su paradero en la colonia Militar –el cual han vigilado durante varios días descuidando sus actividades- y donde presuntamente ejercen la prostitución e incluso han localizado el lugar donde está operando la maquinaria robada, pintada de otro color.
Y a pesar de que la apariencia de las tres mujeres –que actúan vigiladas por hombres que son quienes manejan los vehículos una vez robados- indica que no son originarias de la Mixteca, su venta ilegal la han hecho a un municipio del distrito de Juxtlahuaca, zona en donde las autoridades señalan que van la mayoría de autos robados y en donde incluso el pasado 13 de julio detuvieron en flagrancia a 4 jóvenes, uno originario de Huajuapan, los cuales salieron libres.
ESTÁN PROTEGIDAS
“Tienen protección acá y por eso andan tan tranquilas”, es la única respuesta que encuentran, ante la impunidad. Relatan como fue el robo en donde descubren el paraíso delincuencial que ofrecen las tienditas que venden cerveza y un lugar donde tomar la sombra.
Era el 24 de julio a las 11:30 de la mañana cuando, Rafael Salazar Cruz, chofer del camión de volteo modelo 2009, en compañía de su ayudante, Norberto Barragán viajaron al Rosario Salitrillo, Puebla a dejar una viaje de 7 metros de graba. Después pasaron a cargar a Santa Ana Tepejillo.
De regreso, en la comunidad Sexta de Guadalupe, 3 mujeres: una de 35 años de edad, 1.60 metros de estatura, complexión robusta, cabello negro, corto y lacio, tez morena, ojos grandes color café y labios gruesos; otra de aproximadamente 18 años, 1.70 de estatura, “bustona y caderona”, tez blanca, cabello largo, ojos pequeños; y la última de aproximadamente 15 años de edad, de 1.50 de altura, delgada, tez morena clara y cabello ondulado, les hicieron la parada.
Les pidieron un aventón a Salitrillo, donde tomarían un taxi, aunque su destino final era Huajuapan donde supuestamente verían a su tía. Convencidas por el chofer decidieron llegar hasta la ciudad.
En una tienda de abarrotes a la entrada de la agencia Agua Dulce, las mujeres les invitaron unas cervezas “para pagar el favor” pero sólo uno de ellos aceptó ingerir alcohol, el otro un jugo.
Las mujeres que también bebían comenzaron a fingir que estaban borrachas y quisieron orinar justo frente a la tienda, la dependienta las corrió.
Prosiguieron en el volteo por el Libramiento, querían convencerlos de entrar al motel “La Tentación”, pero no accedieron, las delincuentes pidieron bajar de nuevo en un paraje a la altura de una tienda de mezcal para orinar, lugar donde la sustancia descrita por el médico legista como escopolamina ó conocida como “burundanga” –que se extrae de la Belladona- los hizo perder el conocimiento.
Esta sustancia médica usada en padecimientos siquiátricos provoca amnesia y perdida de la voluntad en cuestión de minutos, la dosis puede durar de dos horas hasta un día entero y su mezcla con el alcohol puede causar infartos.
Cuando los trabajadores despertaron no sabían donde estaban y el volteo ya había desaparecido, caminaron por la carretera hasta la colonia FOVISSSTE, cuando un taxista que conocía al chofer del volteo, al ver que “estaban como perdidos” los subió a su unidad y los llevó hasta su lugar de trabajo.
Ahí inició la investigación. El dueño del volteo acudió a poner la denuncia ante el Ministerio Público donde la respuesta fue: “no piensen que les vamos a recuperar su vehículo, tu carro ya dalo por perdido, por qué andas subiendo gente”, trato que fue el detonante para iniciar la investigación por su cuenta.
Su búsqueda inicio en bares de la ciudad y prostíbulos, hasta que uno de sus trabajadores les dijo de la existencia de un lugar donde había chicas de fuera, fue cuando iniciaron las visitas al negocio donde trabajan las supuestas integrantes de la banda.
Luego a través de amigos que también hacen transporte y venta de materiales, además de autoridades municipales a las que les dan servicio pudieron ubicar los vehículos.
Sin embargo la familia “N” dice que a pesar de que tienen los elementos, no saben que hacer, pues no confían en las autoridades, quieren recurrir a la PGR ó ir a Oaxaca.
Mientras que la Agencia Estatal de Investigaciones señala que esta banda está integrada por gente de varias partes de la República Mexicana, pero principalmente de Morelos que llegaron a la Mixteca por el efecto cucaracha.
Que actualmente realizan un análisis y mapeo delincuencial sobre los casos, y aunque se negó a revelar los avances dijo “vamos por buen camino”. En tanto otras dos historias ponen al descubierto la falta de candados en hoteles de la ciudad, donde las victimas aún con los efectos de la droga despertaron con la noticia de que su vehículo ya había desaparecido.

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