Rafael Ramírez
11 de mayo. ¿Sabe usted cuanto contaminan las pilas, y cuanto contribuye usted a la contaminación del agua y el suelo cada vez que se deshace de ellas? El Instituto Nacional de Ecología, dependiente de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales señala en su gaceta que una sola pila botón (como las que utilizan los relojes) puede contaminar 6.5 millones de litros de agua, la misma cantidad que tiene la alberca universitaria de la UNAM.
A pesar de ello, las pilas se han convertido en un mal necesario ya que la mayoría de los aparatos como radios, linternas, relojes, cámaras fotográficas, calculadoras, juguetes y computadoras entre muchos más, funcionan con baterías que sustituyen a la energía eléctrica.
Para tener una idea más clara del problema, la Secretaría del Medio Ambiente afirma que las pilas que arrojamos con el resto de la basura domiciliaria, son las causantes del 93% de la contaminación ocasionada por desechos de Mercurio, 47% de Zinc, 48% de Cadmio y del 22% de Níquel.
Al ser ingeridos estos metales pesados a través de los alimentos y agua contaminada, especialmente con mercurio, puede provocar cambios de personalidad, pérdida de visión, perdida de la memoria, sordera o problemas en los riñones y pulmones.
En mujeres embarazadas el mercurio puede acumularse en la placenta y provocar daño en el cerebro y en los tejidos de los neonatos, es por eso que la Secretaria del Medio Ambiente recomienda no arrojar las pilas en basureros, terrenos baldíos, canales, caminos vecinales y causes de agua.
En la opinión de Corina Cisneros, investigadora del Instituto de Hidrología de la Universidad Tecnológica de la Mixteca, la población no tiene que esperar un plan del municipio para reducir la contaminación, sino “hacerlo por nosotros mismos”.
Corina Cisneros, añadió que en tanto no se tenga un plan municipal para la recolección de las pilas, la gente debe resguardarlas en sus casas hasta que haya un centro de acopio para su confinamiento, o bien, para reducir el problema, recomendó el uso de pilas recargables, que aunque son mas caras, a la larga son mejores, pues una sola batería recargable, sustituye hasta 300 desechables.
Un estudio realizado por el Instituto Nacional de Ecología resalta que de 1960 a 2003 se liberaron en el país aproximadamente 635 mil toneladas de pilas, las cuales produjeron cerca de 190 mil toneladas de sustancias tóxicas.
Y aunque no se cuente con un estudio en la mixteca sobre la gravedad del problema de contaminación por cualquier sustancia, reducir sus efectos es obligación de todos, según la opinión del director del instituto de Hidrología de la UTM René Morales.
“No tenemos datos que haya metales pesados en la presa Yosocuta pero tampoco descartamos su presencia, creo que una de las recomendaciones importantes es que si no tomamos conciencia, es que si no cuidamos nuestro medio. Nosotros solitos nos estamos arruinando”, dijo.
El sistema de agua potable y alcantarillado de Huajuapan, no cuenta con el equipo para detectar los metales pesados, sin embargo la encargada del laboratorio del SAPAHUA, Guadalupe Ortiz Cabrera, adelantó que ya solicitaron a la comisión Nacional del Agua, la realización de un estudio para detectar si hay en el agua que consumimos presencia de algún metal pesado.
Cabe mencionar que del agua que llega de la presa, los ciudadanos somos responsables tanto como el SAPAHUA, pues en la medida que contaminamos los ríos y desechamos sustancias tóxicas por el drenaje contribuimos en el deterioro de la calidad del líquido.

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