Alicia Sandoval
16 de julio. Fue una fiesta para los niños que armaron el ambiente y llevaron a los papás a las luchas del Consejo Mundial de Lucha Libre, un lujo del pancracio. No había narrador como en las transmisiones de televisión de la Arena México, pero era un agasajo escuchar las risas y gritos de más de 3 mil almas, ¡duro, duro, duro!, apoyaban a los técnicos que ganaban la primera pelea que protagonizaron Valiente y Rush contra Locomax y Escándalo.
Había gente en todos lados, en la explanada del Teatro del Pueblo –en medio había sido colocado el ring- parados y sentados en sus sillas; en las carpas, como si se tratara de palcos de lujo, en las bocinas colocadas por el grupo que ofrece un baile ya entrada la noche, incluso, con peligro, sobre el escenario de esa misma banda, que aguantaba estoico a decenas de cuerpecitos y cuerpezotes porque los adultos se divirtieron como enanos, cheleando y comiendo palomitas.
Había expectación y la gente –que comenzó a abarrotar el lugar desde las 5 de la tarde- quería que iniciara la lucha para ver al ídolo de multitudes: ¡Místico, Místico, Místico!, pero debieron esperar y divertirse con las acrobacias de los primeros luchadores antes del encuentro estelar.
Les festejaban todos sus movimientos, vivían con ellos, jóvenes, adultos mayores, todos formaban parte de la fiesta del ring.. Y de repente, con el tradicional tema de fondo, aunque sin chicas en bikini, salió el Místico y deleitó a sus fans con todo tipo de evoluciones, quien volvió a reafirmarse como uno de los mejores de la baraja luchística actual, ganando a los rudísimos Averno, Mephisto,y Ephesto con la ayuda de La Sombra y La Máscara.
Las mamitas también disfrutaban y las chiquitas igual, gozando no sólo de las suertes propias de la lucha, sino de los esculturales cuerpos y del culto a la máscara, esa que encubre la identidad de su enamorado, y ahí estaba Italia esperando su autógrafo después de haber comprado su foto de 20 pesos para la firma, e impaciente esperaba su turno con un pago anticipado de 120 pesos para tener un retrato con su luchador favorito; mientras los hombres, celosos, murmuraban, no es el original, es un falso, ¡puritita envidia y de la buena!
Aunque los verdaderos aficionados a la luchas fortalecían la teoría, ¡no son los originales!, y que mas da si la gente estaba gozando como nunca la tarde del jueves, ¡déjenlos con su ilusión!, decía una cariñosa abuelita.
Los papás cargaban a sus hijos en los hombros, buscaban el mejor lugar para no perderse los movimientos de sus luchadores favoritos, las damitas se paraban de las sillas para manotear porque Místico se dejaba arrancar la máscara, y las palabrotas eran parte del espectáculo, como si se tratara de su vocabulario cotidiano y hasta chistoso por el apasionamiento del público, ¡rómpele su mandarina en gajos!…recatada, decía una madre de familia que junto a sus dos hijos acudió al quinto día de festejos de la Expoferia Huajuapan 2010.
La tarde noche terminaba en medio de la euforia que provoca el deporte de los costalazos, aunque la masa siempre se queda con ganas de más….La gente loca de la emoción, en el ring luchaban los 4 rudos, ídolos de la afición….

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