Beatriz García
28 de febrero. A partir del año 2005, cada primer domingo de marzo se celebra el Día de la Familia, con el objetivo de crear un espacio de reflexión acerca de lo verdaderamente importante y valioso del papel de la familia, como núcleo de la sociedad y el mejor lugar para el desarrollo personal y social del país.
Tradicionalmente la familia es un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, no obstante, el valor de la familia se basa fundamentalmente en la presencia física, mental y espiritual de las personas en el hogar.
Se trata de las personas que cultivan valores y están en condiciones de transmitirlos.
Muchas de las veces estos valores e ideas se reflejan en el comportamiento y manera de pensar de los hijos, para quienes la familia son las personas que están al lado de ellos, aquéllos con quienes pueden contar y en los que pueden confiar, sin importar si existen lazos consanguíneos.
Hoy en día las familias han dejado las estructuras rígidas, ya no están conformadas tan solo por el padre, la madre y los hijos, las diversas condiciones y circunstancias que se viven en todo el país y en particular en una región como la Mixteca, han afectado la situación de un gran número de éstas que ahora trata de adaptarse a cambios en su manera de vivir y convivir debido a factores como la migración o la pobreza extrema.
De acuerdo a datos proporcionados por el Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante (IOAM), la migración mixteca ha aumentado a lo largo de las últimas décadas debido a diversos factores, entre los cuales está la baja productividad de sus tierras y el deterioro ecológico, obligando a los habitantes a buscar oportunidades de trabajo en otros lugares.
Esta situación ha afectado a más del 50 por ciento de las familias en las comunidades indígenas y de alto grado de marginación en la región, en donde muchas veces la población la componen predominantemente mujeres y niños.
La forma de educar a los hijos se ha transformado, pues ya no cuentan con la atención de sus padres al cien por ciento y no tienen la oportunidad de recibir los valores, tradiciones, identidad o forma de vida de sus progenitores.
Con base en un sondeo, algunos ciudadanos expresaron su preocupación ante la situación que viven las familias y los principales problemas que enfrentan en la actualidad.
“La verdad si, ha cambiado mucho por el tiempo que estamos viviendo porque pues la verdad la familia ya no es como antes, ahorita por ejemplo los hijos son muy desobedientes con los padres, desde muy pequeños aunque usted le enseñe buenos valores, los niños los aprenden pero en la escuela, los distorsionan mucho porque hablan muchas groserías, los otros jovencitos que no tienen valores y ahí aprenden tantas cosas”.
“Ya ve cuantos jóvenes han llegado a la drogadicción o cuántos jóvenes se sienten mal queridos y a veces porque los padres peleamos enfrente de ellos, discutimos, luego no sabemos dar los mejores consejos a nuestros hijos”.
“Nosotros ya lo vemos muy normal, como somos una familia que somos muy separados casi todos, sólo nos visitamos de vez en cuando, unos viven en México, otros viven aquí, casi todos nos salimos”.
“Yo creo que no debe de haber ningún día, sino todos los días deben ser el día de la familia, pero por estos tiempos la situación está muy dura para que sea una familia unida, muchas veces dicen que la familia está desunida, que la mamá trabaja, que el papá trabaja, eso es mentira, lo que pasa es que ya el ambiente ha hecho que la familia se desintegre porque por ejemplo la mamá trabaja pero llega a su casa”.
Señalaron que es necesario que los padres pasen tiempo de calidad con sus hijos, pues, dijeron es necesario que guíen y apoyen a los jóvenes para que no recurran a vicios como el alcoholismo o drogadicción en busca de un refugio.
La familia es espejo del pueblo y guía de la sociedad, de la nación, y del Estado, puesto que constituye la parte mínima y única que caracteriza a la sociedad a la que está integrada.

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