Alicia Sandoval
03 de febrero. Los 61 niños que estudian en la escuela primaria Jacinto Canek, de la comunidad La Divina Providencia en el municipio de San Martín Peras, Juxtlahuaca tratan de estudiar evadiendo el hambre y el frío.
El director comisionado de la escuela, ubicada en la comunidad rural colindante con el estado de Guerrero, Roosvelt Santiago Gracida aseguró que los índices de desnutrición son muy altos, además del trabajo infantil impide que muchos niños sigan asistiendo a la escuela, pues las jefas de familia no tienen empleos, ni recursos para alimentar a sus hijos y ellos deben buscar el sustento diario.
Eso, en el mejor de los casos pues los pequeños que se quedan sin sus padres, viven con sus tíos, sus abuelos o con sus propios hermanos y nuca asisten a la escuela.
A veces, en el caso de las mujeres, son casadas a temprana edad para que la responsabilidad de la alimentación sea para otra familia como en el caso de la reciente boda de dos niñas de 13 y 14 años de edad.
La mayoría de los hombres han emigrado a Nueva York y California donde trabajan de jardineros, otros se van a los campos de cultivo en Culiacán, Sinaloa para la pizca de tomate.
La Dirección General de Población de Oaxaca (Digepo), señala que San Martín Peras es el municipio con más niñas y niños en todo el estado respecto a su población total, 54 por ciento, que trabajan como jornaleros.
Y según cifras del Instituto Oaxaqueño de Atención al Migrante, San Martín Peras se ubica en el lugar número uno del distrito de Juxtlahuaca con un total 3 mil 579 migrantes.
El 100 por ciento de la población es hablante de mixteco, se dedican a la siembra para el autoconsumo de maíz, frijol y calabaza, en una zona montañosa que es rica en árboles de ocote y encinos, pero que sin infraestructura, ni vigilancia son explotados sin control, afectando el ecosistema, sin que haya ganancias para los pobladores.
Son tres maestros los que dan clases en la escuela Jacinto Canek, los cuales se encargan cada uno de dos grupos de primero a sexto grado. Actualmente gestionan recursos para un aula, 300 mil pesos que incluirían el arrastre del material y la licitación, sin embargo no hay respuesta.
También impulsan tequios donde participan 34 hombres y 25 mujeres – la totalidad de la población- para la rehabilitación de un aula construida en 2005 por el Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de Escuelas (CAPFCE), otra de adobe y una más de madera.
Santiago Gracida encabeza las gestiones junto con el agente de La Providencia, Melquíades Cruz Rivera para conseguir el recurso con las autoridades del IEEPO que se han mostrado renuentes, sin embargo asegura que los niños no pierden la esperanzas y de cuando en cuando preguntan, ¿cuándo llegarán hasta ahí los desayunos escolares que han visto en la tele?

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