Adriana Ramos
28 de diciembre. En las fiestas decembrinas y eventos sociales que se llevan acabo a lo largo del año, la mayoría de personas suele utilizar platos y vasos desechables, simplemente porque son más prácticos que los de loza o vidrio, ignorando el terrible daño que causan al medio ambiente.
Generalmente el consumidor se queda con la cara amable de los desechables, ya que por no contener sustrato nutritivo para microorganismos no se pudren, enmohecen ni se descomponen; son ligeros y resistentes a la humedad; sin embargo, el proceso de producción del unicel es altamente contaminante ya que el material contiene clorofluorocarbonos, mejor conocidos como CFC, que dañan la capa de ozono, responsable de protegernos de los rayos ultravioleta del sol.
A pesar de eso, dicho material se encuentra comúnmente en bandejas en las áreas de pescados, carnicerías, frutas y verduras, así como en el soporte de aparatos electrodomésticos, componentes eléctricos o de cómputo.
Por eso en estas fiestas lo recomendable es recurrir a los trastes tradicionales, o a los desechables elaborados con materiales orgánicos, que aunque son más caros, generan a la naturaleza daños menores a los que causan los de plástico o unicel, que dicho sea de paso, no son biodegradables y tampoco existen productores interesados en reciclarlos.

Leave feedback about this