Francisco Círigo
El domingo 25 de febrero de 1990 una noticia cimbró a los habitantes de Huajuapan: el presidente municipal Luis Guevara Camacho había muerto a las 8:30 de la mañana en el hospital de traumatología de Magdalena de las Salinas, en la Ciudad de México, a donde había sido trasladado de emergencia dos días antes, a causa de un accidente automovilístico registrado en el municipio de Jonacatepec, Morelos.
El viernes 23, aproximadamente a las 19:00 horas, el alcalde y el diputado federal Donaciano Ambrosio Velasco se dirigían a la capital del país para asistir a la reunión del Consejo Nacional del PAN, del que ambos eran integrantes.
Luis Guevara tenía previsto realizar el viaje en autobús, e incluso había comprado su boleto para las 24 horas de ese día; pero a última hora tomó la decisión de viajar con el legislador federal en el automóvil de este último: un Volkswagen sedán color rojo con placas de circulación TNJ-712 del estado de Puebla. Esta decisión habría de costarle la vida.
Cuando el vehículo conducido por Ambrosio Velasco se desplazaba por el tramo Izúcar de Matamoros-Cuautla de la carretera federal 190 México-Oaxaca, chocó contra una camioneta Dodge con placas de circulación NV-7506 del estado de Morelos, que había sufrido una falla mecánica y estaba sobre la cinta asfáltica sin señales preventivas.
El accidente se registró a la altura del kilómetro 93, en jurisdicción del municipio de Jonacatepec, Morelos, entre Amayucan y los límites con el estado de Puebla.
El cuerpo de Luis Guevara –quien pasó a la historia como el primer presidente municipal de Huajuapan muerto en funciones– fue recibido la madrugada del lunes 26 en La Ermita y acompañado por una caravana formada por decenas de vehículos hasta el Palacio Municipal, donde fue velado. En la esquina de las calles 2 de abril y Trujano se incorporaron decenas de personas que habían esperado hasta siete horas.
Cuando la carroza llegó al centro de la ciudad estallaron los cohetones y repicaron las campanas la Catedral.
A las 4 de la tarde, después del homenaje póstumo efectuado en el Palacio Municipal, el obispo José de Jesús Aguilera Rodríguez presidió la misa de cuerpo presente. Posteriormente, miles de personas acompañaron el cuerpo del alcalde hasta el panteón 16 de septiembre, donde fue sepultado.
Originario de Huajuapan de León, Luis Guevara Camacho fue médico, profesor, trovador y bohemio, presidente de la Sociedad Médica de Huajuapan y de la Sociedad Huajuapeña Pro Arte y Cultura, que después cambió su nombre por el de Sociedad Cultural Huajuapeña.
Fue también uno de los políticos más carismáticos de las últimas décadas. Regidor de Servicios Municipales en ayuntamiento 1981-1983 encabezado por Manuel Bautista Arias, organizó con María de los Angeles Abad y Francisco Círigo la Primera Feria Regional, Artesanal, Cultural y Comercial de Huajuapan, en 1981, y promovió la creación de la Casa de la Cultura, que se concretó oficialmente en 1983.
Presidente del Comité Distrital del PAN en Huajuapan, consejero estatal y consejero nacional de ese partido, en 1988 fue candidato a diputado federal por el entonces VI distrito electoral con cabecera en Huajuapan.
En 1989 fue candidato a presidente municipal, contendiendo contra Galdino Martínez González, del PRI. Ambos partidos se adjudicaron el triunfo, pero el PAN exigió la nulidad de la casilla instalada en Magdalena Tetaltepec, cuyas urnas fueron robadas antes del conteo.
Luis Guevara realizó una huelga de hambre durante 19 días, perdiendo 20 kilos de peso pero logrando que la entonces Comisión Estatal Electoral anulara la votación de la citada casilla y reconociera su triunfo por 3 mil 9 votos contra 2 mil 934 del candidato del PRI.
Durante el ayuno, Luis Guevara fue visitado por los ex candidatos presidenciales Cuauhtémoc Cárdenas, Manuel Clouthier y Luis H. Álvarez –este último también dirigente nacional del PAN– y por el coordinador de diputados federales panistas, Abel Vicencio Tovar.
El 15 de septiembre de ese año rindió protesta como presidente municipal en presencia de Diego Fernández de Cevallos, quien acudió con la representación del CEN del PAN. Sin embargo, su gestión fue breve: sólo cinco meses y 10 días.
Luis Guevara Camacho vivió intensamente, de acuerdo con su filosofía de la vida plasmada, pocos años antes de su muerte, en estos versos:
Nadie sabe el durar de su vida/ y es preciso entregarse cuando hay tiempo de hacerlo,/ sin dejar que la vida nos atrape en derivas/ y apartando de todo lo mejor y lo bueno (…) Si tenemos recursos para tantas faenas/ que no llevan vivencias y nos matan el tiempo,/ ¡qué mejor que la vida se nos vaya en tareas/ que nos den recompensas de valor duradero!

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