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Historia de un migrante; su retorno a la Mixteca

Alicia Sandoval

17 de diciembre. Juan Ramírez Sánchez es originario de San Juan Mixtepec, Juxtlahuaca, “El Pueblo de las Nubes”. Tiene 43 años de edad, es de complexión delgada, estatura media, viste pantalones de mezclilla, camisa blanca y huaraches de cuero con suela de llanta.

Con mirada apacible y sonrisa de oreja a oreja, nos recibe con un ademán en señal de bienvenida para entrar a su casa, aún en obra negra –ubicada detrás del Palacio Municipal- esa que fue construyendo gracias a su trabajo de 22 años, desde 1987, cuando dejó el terruño para irse a sobrevivir a Estados Unidos, siempre con los pies en el norte pero el alma y el corazón puestos en la Mixteca.

Está de regreso. Es uno de esos migrantes que la crisis económica mundial arrojó, cuando se quedó sin trabajo.

Como sucede con muchos mixtecos, sin papeles, algunos son despedidos y vueltos a contratar en otro lugar con el 50 por ciento menos de lo que ganaban antes, porque los patrones ya se la saben: si corro a este, me encuentro a otro que me cueste menos y que haga el doble de chamba, al fin que lo que quieren es trabajar y no ser deportados; pero otros como don Juan no tienen la misma suerte y deben regresar.

Nos cuenta que su último trabajo fue en una bodega de Home Depot –tienda departamental que vende artículos para el hogar- en Orlando Florida.

“Había muy pocas ventas, entonces la compañía decidió cerrar, como es una cadena grande, ahí dónde yo estaba trabajando le tocó cerrar, la otra tienda sigue trabajando pero le tocó recortar gente y en muchas partes se está poniendo más peor todavía”, dijo.  

Era montacargista, descargaba y cargaba los trailers de mercancía, ganaba 12 dólares la hora, pagaba una renta de 650 dólares.

“A parte se paga la luz, el agua, y luego la comida y supongamos si trabajo cuatro semanas al mes, tres semanas se van en la renta y una semana nada más para el ahorro”.

Lamenta que ahora, sobre todo los mixtecos estén sufriendo. Tiene la esperanza de regresar, dice que ha escuchado que la situación se va a componer, además de que haya está su esposa y sus hijos.

En San Juan Mixtepec trabaja de albañil, participa en el comité de obra; y aunque ha oído hablar de programas del gobierno federal y estatal para ayudar a frenar la migración prefiere irse de nuevo aunque tenga que sacrificar sus costumbres y su cultura. Sobre una mejor vida para los migrantes en el país de las barras y las estrellas, prefiere no opinar. Dice que Barack Obama prometió darles garantías y no ha cumplido, como todos los políticos, pese a que ha recibido el reclamo de cientos de organizaciones sociales. Don Juan prefiere sólo pensar en el regreso, con la esperanza de no ser parte de las estadísticas de muerte la próxima vez que quiera cruzar la frontera. Hoy en el día del migrante. No hay nada que celebrar, pero sí reconocer el trabajo arduo de nuestros paisanos que con sus remesas apoyan a La Región más transparente, el México de ayer, de hoy.

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