Beatriz García
28 de julio. Más de 18 mil triquis han abandonado sus comunidades de origen, localizadas en los municipios de Santiago Juxtlahuaca, Tlaxiaco y Putla de Guerrero, para migrar a diferentes estados al interior del país en busca de mejores oportunidades de empleo y para huir del clima de violencia que constantemente predomina en sus poblaciones.
El jefe del departamento de Migración y Medio Ambiente de la Dirección General de Población de Oaxaca (DIGEPO), Carlos Hernández Villalobos informó que los triquis son el tercer grupo porcentual, en el estado, con presencia en diversos estados del país como Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, el Estado de México y el Distrito Federal.
Señaló que generalmente, la mayoría de los indígenas migrantes viven en situación de marginación y se convierten en los grupos más pobres de los lugares a donde llegan, desempeñando trabajos como jornaleros agrícolas o al integrarse a la economía informal de las ciudades.
“La migración por motivos laborales lo que va a hacer es cambiarte la vida, te va a dar posibilidades tal vez, en algunos casos de acceder a otras formas de vida, a otras formas económicas, de relaciones productivas o de convivencia social, a una transformación cultural, pero no te va a sacar de pobre, ese es un gran mito de la migración”, dijo.
Agregó que factores como el analfabetismo y el que más del 80 por ciento de los migrantes triquis sólo hablan una variante de su lengua, los obliga a agruparse para poder apoyarse, por lo que es común encontrar asentamientos o colonias de estos indígenas a las orillas de ciudades del norte del país.
Finalmente mencionó que otra consecuencia de la migración es la desaparición gradual de sus costumbres y estilos de vida indígenas debido a que las nuevas generaciones se adaptan a las condiciones de vida de las nuevas comunidades y adoptan las costumbres de sus compañeros de escuela y vecinos.

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