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Festejan albañiles el 3 de mayo

Griselda Celis

2 de mayo. Una de las festividades más importantes de la cultura popular mexicana es la que se hace en honor a LA Santa Cruz, día que festejan los constructores y maestros de la cuchara, mejor conocidos como albañiles, incluidos sus chalanes.

Esta festividad está fuertemente ligada a connotaciones religiosas, por lo que en su día, los albañiles suelen organizar peregrinaciones y una misa especial para venerar a la Santa Cruz, la patrona y custodia de la abundancia de su empleo y su seguridad.

El maestro de obras Juan Álvarez, de la colonia Santa Cruz en Huajuapan, explicó que beneran a la cruz, pues “principalmente al levantarse se hace uno la señal de la cruz y quien sabe en el trabajo y en el trabajo un accidente igual ya no regresamos a la casa, nosotros ahorita como gremio tenemos fe en la Santa Cruz, principalmente nos protege de los accidentes”.

Los maestros de la construcción o los patrones de la obra suelen elaborar una cruz de madera, la pintan y adornan con papel china o telas de colores, para llevarla a bendecir a la misa en honor a la Santa Cruz y después colocarla en el punto más alto de las construcciones en que trabajan e incluso en sus hogares.

Luego de la ceremonia religiosa, los festejados acuden al lugar de la obra para disfrutar de los manjares típicos mexicanos, en donde no puede faltar una picosa salsa, frijoles, cerveza, música y juegos pirotécnicos.

Existen varias versiones en torno al origen de este festejo: Por una parte la creencia de que se utiliza una cruz de madera parque fue donde Cristo consumó su mayor sacrificio, además de que simboliza el triunfo de la vida sobre la muerte, a través de su Resurrección.

El origen del Día de la Santa Cruz también tiene una versión indígena que indica que los mesoamericanos relacionaban a la cruz con las direcciones cardinales: norte, sur, este, oeste y el centro. Con la Conquista, los españoles erradicaron esa connotación dándole el misticismo de la Santa Cruz.

Durante el siglo XIX, el oficio de la albañilería era sumamente respetado, quienes se dedicaban a tal ocupación gozaban de un alto prestigio social y la incursión de un nuevo miembro al gremio sólo podía ser posible a través de otro miembro, pero el aspirante tenía que ser aceptado de manera formal como aprendiz, posteriormente conseguir diversos grados hasta convertirse en maestro.

Hoy en día la albañilería está contemplada dentro de los trabajos de alto riesgo, pues si bien tiene remuneraciones económicas por arriba del salario mínimo, no cuentan con un seguro médico que los proteja de accidentes, además, entre las enfermedades más comunes que pueden asentarse en los albañiles van desde una gripe por exposición prolongada al frío matinal, hasta graves lesiones como quebradura de huesos por golpes o caídas.

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